domingo, 26 de marzo de 2017

Más saben los rubios por el sol... que (basta!! no me acuerdo como sigue)

Sí amigos y amigas, he vuelto!!

Hace tiempo que no escribo, pero no es porque me haya sucedido algo. Estoy vivo, solamente que sabéis que el color natural de mi pelo me impide hacer más de siete cosas a la vez. Lo que todos conocen como internet, yo lo conozco como el aparatito que me permite conectare con mis amigos, chatear con personas interesantes (digámoslo de manera fina) y sobre todo publicar más de una foto en mis social network. 

Todo este tiempo he estado bastante ocupado con las nuevas responsabilidades (que pena que entre estas no estaba mirar por la ventana para tener información gratuita, probar nuevos aparatos electrónicos sin quedarme pegado, no intoxicarme con algún que otro elemento, etc). La principal actividad a la que me he dedicado todo este tiempo es a no perderme por las calles. Aunque si os soy sincero, lo he hecho. Ups, y un par de veces. 

Todo esto me llevó, a que necesitara volcar mis pensamientos a un profesional de esos que te escuchan, y no, no hablo de tus amigos/as que te dan consejos sobre si te queda bien la ropa. Oye, por cierto, me acabo de hacer un corte monísimo, y ya os vale decirme que me queda genial porque me he dejado unos 25 euros. Bueno, como decía, todo esto me ha llevado a expresar to´aquel pensamiento o idea que pasa por mi cabeza con mi psiquiatra.




Han pasado ya algunos meses, y mi trabajo se ha intensificado como cuando te piden  el dni en la puerta de la discoteca. Levantarme temprano me está pasando factura a mis delicados ojos, y las ojeras que me están saliendo parecen las bocas de un tunel. Pero en definitiva, no me puedo quejar, porque estoy haciendo algo de lo que me gusta, como es enseñar mi tierra. También, ayudo a un chico a salir de tu tránsito hormonal, adiciones a la tablet, si sigo así, esa que llaman Teresa y vive en Caracuta, estoy cerca de obtener la santidad o el don de la paciencia, lo que llegue antes. 

Luego trabajo amasando con la personalidad de un barrio que parece sacado del videoclip de la Gozadera, sino están todas las nacionalidades, poco le falta. Pero lo más me gusta es sentir como odian cuando uno habla en castellano, poniendo caras que se parecen más a cuando estás con unos retorcijones de barriga que al placer, pero luego te dicen "Possiamo mettere una canzone", y tu dices con la sonrisa de profident, claro que si. A los segundos comienza a taladrarte la cabeza La bicicleta, Despacito o Súbeme la radio. 

Todo eso se une a la realización de unas presentaciones en prezzi o powert point, dependiendo del tiempo, que no tendrían nada que envidiarle nada a la de Madrid2016 o Madrid2020, y su coffe with milk in Plaza Mayor. Siempre digo, que no tengo el saber absoluto, es mi sencilla e humilde opinión, ja!! Como cuando vas al mercadillo y te dicen que es un Lacoste original. Lo que no saben los pobres es que es un pastiche de varias presentaciones. No tengo tiempo de hacerme un selfie, voy a dedicarme a hacer una presentación complicada. 

Por eso cuando me preguntan, oye ¿pero tu en Italia estas follando mucho, no?. Y yo, por supuesto que fallo mucho, no doy ni tres con el idioma. Los verbos son mi tortura, sueño con ellos y sobre todo aquellos que lo han vivido, el essere se ha convertido en mi incubo. Me acosa por la esquina, siento su bullying a cada paso, porque aquí auxilia hasta a la anciana. Joer, que difícil es esta lengua. Digo, usarla no, pero eso que llaman hablar.

Los viajes son unos de los placeres, junto al chocolate y al sexo. Bueno, retiro los dos últimos por cuestiones obvias, a ambos parece ser alérgico. Visitar la ciudad eterna, Roma, es una de las experiencias más cercanas al éxtasis, y eso que yo lo llevo incorporado en la sangre, no hace falta que me gaste mucho dinero en comprarlo. La luz, los escenarios, los italianos/as, sus calles, y sobre todo las películas que venían a mi mente cada vez que paseaba, es algo que quedará temporalmente en mis lóbulos (auuuuuuu!!!), creo que se dice así, temporales.





Creo que después de escribir todo esto y de ver que tras dos meses, mi psiquiatra no me contesta, pienso ¿se habrá ido de vacaciones la muy p....? Eso de que te diga una señora, "el número que llama no existe", ¿quiere decir algo?. Espero los consejos de la superpop o la bravo, sus consejeras si que son bastantes exhaustivos, y con ellos seguro que no quedo embarazado o por lo menos perperjiclo, parape... basta, no doy para más. 

Así que amigos y amigas, no espero respuesta porque ni siquiera yo se a donde estoy enviando este escrito, será al cosmos, al espacio infinito, y si es así, ¿lo lee Dios?. Porque necesito un par de sus favores, please. Besis!!

viernes, 21 de octubre de 2016

NACIONALIDADES, JUEGO DE ESPIAS

Bien, inicia otra semana cargada de nuevos proyectos, trabajo y algunos sucesos extraños. Por fin tengo mi bici que me llevará a aquel lugar que sueñe. Por lo menos es uno de los medios más rápidos para moverse entre las callejuelas de este país de locurillas. Aunque la sensación que realmente siento en mi cabeza, es esa mezcla de agujetas con ilusión por moverme en bici. Mientras en mi cabeza suena una canción conocida para todos españolillo que halla nacido en los años 90, si, lo has acertado es verano azul (nana nana nanananananana, póngase cada uno el tonillo necesario). 

Tras una llamada a la que sería mi escuela y recibir por parte del señor empleado que no había evacuado sus desperdicios corporales una contestación más o menos seria, que no había cursos para mi nivel de idioma (en serio!! Pero si tengo que iniciar a colorear, pegar bolitas de papel, cantar, etc.), iniciamos a buscar otras soluciones como la universidad. Hecho que verdaderamente me provocaba algo de pánico, pensar en entrar en una clase ante tanta gente que tendría un nivel por las nubes mientras yo ando dos metros bajo el suelo. 

Inicié el camino al trabajo con la bici, que realmente pensaba que me costaría más y resulta estar al lado de mi casa. Hecho que me enorgulleció al saber que podía moverme con tanta facilidad. Tras un par de horas en este centro, ayudando a algunos de los chicos y chicas que hasta aquí se acercan en busca de un sitio donde pasar las heladas tardes, creo que pude sacar algo de ellos en concreto. Pero tuve que salir pronto, porque esa noche estábamos invitados a una cena de gala por parte de nuestra jefa suprema. 

Llegué a casa, me puse una camisa y un poco de perfume, y salí rápido en búsqueda del palacio donde vive Fri. Mi deseo era portar algo como agasajamiento ante la invitación, pero eso parece ser imposible en esta ciudad hacerlo después de las ocho de la tarde, porque echan los cerrojos a los negocios como temiendo el acercamiento de la noche o a cualquier ser tipo Drácula. Finalmente dimos con la mansión, pero no llevábamos nada en las manos. Pudimos encontrar una bodega abierta, y nos hicimos con un vino.

Tocamos al gran portón, se abrió y ante nosotros apareció una gran escalera, pequeña, estrecha y bastante empinada. A mí ciertamente me recordó a una novela de terror, donde al final estaría la guarida del terrible ogro. Comenzamos a subir y cuando llegamos a la puerta, nos recibió el marido. La casa era un museo para los amantes del arte, yo estaba en un punto intermedio entre el éxtasis y la congoja. Había preparado una mesa bastante amplia, y con mantel de hilo. Todo parecía decorado para morir después de comer, pero afortunadamente no fue así. 

La velada fue bastante amena, el marido sabía de todo y todo lo conocía. Había visitado tantos países como pelos puede tener un oso maduro, si lo se, igual la comparación no es muy buena, pero es algo típico del sur exagerar (bueno son el resto quien se queda cortos). Conocimos a un chico amigo de la familia, estudiante de medicina y a dos chicas más (una de ellas hija de la jefa). Todos ellos con un espíritu de juventud y ánimo bastante fresco para la ocasión. Sinceramente, ese miedo de al principio se fue evaporando cuando apareció los suculentos platos que habían preparado, ni que decir tiene que es una gran cocinera. 

A las diez, éramos invitados a dejar nuestro sitio y retornar a casa. Esto fue el proceso que más gracia me hizo, mientras pensaba que iba a morir devorado era invitado a abandonar la casa (y en mi mente la frase: La jefa......... ha decidido........que debe abandonar la casa........., momento de gran tensión, .......los VOLUNTARIOS). Gracias a esa estupenda hija que tiene que nos llevó a nuestra casa en coche, porque sino me veía con ampollas en los pies, con frió en los brazos haciendo el camino de regreso, no menos corto que la vía de la Plata. 

Martes, de cuentas, de revisión de temas para proponer, de tiendas y productos que comprar, de pensar que tengo un móvil para la tarjeta española bastante mierdoso que se apaga y que todo esto es sin internet en casa. Trasladarse a la oficina para realizar todas las operaciones a veces se vuelve ciertamente un latazo. Pero lo único que puede reconfortarte es que verás a los compañeros y compañeras de trabajo y reirás con ellos contando tu día. Después de un poco de trabajo, quedada con un par de amigos para cenar y vuelta a casa. 

Una llamada enigmática, me pregunta si soy yo, y obviamente creo que no he mudado de piel ni de conciencia, asiento y me dice que debo iniciar el curso el jueves. Le pregunto, si se abrió seguro el nivel que yo necesito y tras hablar solo unos diez minutos, me contesta que si. Cuando voy a decirle que...... (de esta manera podéis llegar a comprender sino gráfica, textualmente que me colgó la llamada).  Yo, me quejaba que en mi país de locos las cosas no funciona bien, pero está claro que aquí la liebre de mayo es el rey. 

Mi ordenador, una vez restaurado comienza a funcionar de manera normal. Pidiéndome miles de datos sobre la nacionalidad. A este punto, ya no se ni quien soy ni de donde vengo, tras tantos elementos burocráticos que hace a uno perder la cabeza. En el proceso de instalación de algunos de los elementos mi mente queda en suspensión, pero por lo menos en mi fuero interno un soplo de tranquilidad de que no todo está perdido. 

Jueves de aprendizaje. Llego a la escuela con el temor de un niño al iniciar su nuevo día. Solo me falto, ese consejo de modista de tu madre, que te viste como una cebolla según la climatología de ese año, te pone los zapatos nuevos, los pantalones más molones y te lanza contra una orda de niños y niñas que nos has visto en la vida, pero que con el tiempo podrán llegar a ser tus grandes amigos. Esa es la sensación con la que me encontré delante de la puerta. Pero entré, y no había grandes cúmulos, sino simplemente eramos siete en clase. Así que no me costó trabajo (aunque creo que nunca lo he tenido), en hablar. Finalizó la primera lección, con algunos conceptos nuevos y otros similares a nuestro idioma. 

Viernes de tandem, de aprendizaje y de rostros nuevos. Cada viernes es una sorpresa, recibir a nuevas personas que vienen para conocer los entresijos de mi idioma. No menos que entusiasmado, tuve que hacer un pequeño cambio porque tenía en mente un juego de conocimiento de las comunidades autónomas pero fue imposible ante la de material. Pero eso no hizo que llegara cargado de material nuevo para mi clasecilla, con deportes, palabras encadenadas, historias macabras y alguna que otra palabra volátil que dejó llena la mesa de rotuladores y alguna que otra gota en los cristales de tormenta.

Mira mama! Mira mama! Ahi está mi nombre, soy yo. (Debes ampliar), jajaja. 


Compras en la cadena escandinava, búsqueda de tornillos que le falta a la gente, y arreglos de situaciones. Finalmente pude hacerme con algunas cosas que necesitaba nuestra casa para hacerla a nosotros. Tras llegar cargardos de bolsas, cena rápida y salida hacia una fiesta de cumpleaños de alguien que no conocía. Pero creo que son finalmente las mejores a las cuales puedes asistir.  La música, la gente y la comida era bastante buena, y la verdad es que descubrí que podía hablar más de lo que imaginaba. 

Domenica de antigüedades, paseos y helado. Paseo por la ciudad, disfrutar del tiempo normal que puede haber en una tarde de otoño y dejarse llevar por alguna que otra compra. Terminando la semana con un cartucho de patatas fritas y el descubrimiento de una salsa llamada Andalusia, pero que no existe en nuestra tierra. La verdad es que creo que podría sustituir todas por esta. Termina una semana repleta de momentos interculturales, donde ha prevalecido el dominio de un idioma común; y no, no es el inglés, sino el sentimiento de aprender algo nuevo.














martes, 18 de octubre de 2016

SEMANA TRÁGICA, DULCE ARMONÍA

Inicia la semana, y a no ser de otra manera la lluvia hacia su presencia en la ciudad gris. La gotas no eran grandes, pero son molestas cuando vas andando por la calle. Así son los días, así es aquí la vida. Para mi son héroes esos jóvenes y no tan jóvenes que van en la bici por la calle y llevan en una mano un paraguas. Yo creo que podría montar un escuadrón con ellos para un circo, pero no estoy seguro.



Después de tanta reunión, salir corriendo para otra ciudad en un cómodo Flixbus, para poder contemplar a un enano que te espera con toda la ilusión del mundo, hace que los días que parecen flojos o tu te sientes desanimado desaparezca. Comienzo el trabajo con la ilusión de un novato, con las palabras justas y nuevas en mi paladar, pero aún así con todo lo que puedo ofrecer.

El agua, limpia y purificadora, que abre los poros de la piel, que te hace llevar a un estado de agitación mental, pero también de absoluto conocimiento. Paramos para hacer una visita donde comí una exquisita lasaña, y después dar un paseo por este lago maravilloso. Donde se funde vida y naturaleza, donde parece pasar el tiempo lento, augurando la tormenta, pero después la calma. Así inicia la semana, con ese presentimiento. Y no me queda otra que sentarme, pensar y después actuar. 


Recibo un par de correos, un mensaje de ha consumido todos sus datos y una canción que no deja de sonar en mi cabeza. Todas estas subliminales señales indicaban que algo estaba por sucedes. Pero en fin, todo tiene su meta, y la cuestión no es cuanto tardamos, sino llegar. Los días pasan como segundos, cuando parece que te acostumbras a un mundo en agitación. El móvil que había traído para utilizarlo aquí decide dar sus últimos timbres para morir en silencio, diciéndome que se despide y que debo buscar un salvavidas. 

Llegó el deseado miércoles, donde la música pondría color a la semana. Una vez que realicé mi comida, pensé que era el momento de reventar, pues así me sentía. No podía con mi cuerpo, mi estomago estaba preparando una revolución de orcos tipo el Señor de los Anillos. Hecho que me hizo llegar por primera vez tarde al trabajo. Pero eso si, luego recuperé todo el tiempo perdido y el ánimo. La amabilidad esa noche tenia nombres propios. 

Estando en la pequeña plaza, contemplando el juego de luces que habían preparado para el concierto, calló la primera gota. Mis nervio endebles comenzaron a asomar su pequeña cabeza y me hizo decirle a mi compañera que comenzaría a llover en poco. Ante su incredulidad, nos vimos quince minutos después acompañados de unos paraguas recogiendo todo el material que habíamos portado. Las mantas del señor escandinavo IKEA, son más que calentitas para estas noches. Tener una persona que te quiere y te da en los brazos para calentarte, no se puede comprar en este puesto.



Como era obvio, el concierto se canceló, y me tocó cantar bajo la lluvia. Recoger todas las sillas (que no son pocas, unas 90), y esperar un poco para no mojarnos. Aunque esto segundo, casi casi que no fue tan veraz como lo cuento. Creo que si me hubiera metido en una olla gigante, habríamos sacado caldo de Joaquín para tres regimientos de la armada española. Pero, bueno, finalmente con un té caliente todo sale mejor. 

El jueves traía la sorpresa del día de compras. Mi miedo a la semana crecía, sobre todo porque todos los días llevaba el portátil en una funda fina, y mi fuero interno que conoce el sabor de mis manos, decía ¡CUIDADO!. Pero ese momento no llegó. Bueno realmente sucedió una vez que había llegado a mi casa, frente a mi cama y mi deseo por dejar todo encima de ella, después de un día largo de trabajo, hizo que mi querido hijo-pc acabara estampado en el suelo. Y con una de sus esquinas metidas para adentro, En ese momento, pensé: ¡BIENVENIDA SEMANA!. 

Pensabais que había terminado, pues no. Esa noche esperé a nuestro salvador. Si, esa persona que sin conocerte de nada, te da más de lo que pediste. Tiene nombre propio, pero por deferencia llamémoslo señor D. Mientras hacíamos algunos arreglos de casa, y los que me conocéis sabéis bien de lo que hablo (imaginaros esa escena donde protagonizo a Koldo en le programa), poniendo un porta lámparas. Dos segundos llaman al timbre, entre sorpresa y angustia abrí la puerta, era el señor vecino anciano de abajo. Entre sus balbuceos logré entender que estábamos haciendo mucho ruido, yo con mi cara de qué sucede, le pregunté si era en este preciso momento el ruido, a lo cual me respondió con un si rotundo. Segundo después aparecen en la puerta mi salvador pidiendo disculpas. Pero una vez cerrada la puerta lo manda al carajo (por decirlo de una manera fina). Dato objetivo a sacar de este encuentro: todos tenemos un vecino toca pelotas.

Finalmente llegó el deseado San Viernes, donde tendría mi segunda sesión en español con los habitantes de esta comunidad. Al ver caras nuevas me emocioné más de lo esperado. Cuando decido hacer un juego de presentación bastante sencillo, uno de ellos salta por los aires en plena bresca. Ante mi cara de atónito, mis alumnillos me dijeron que no me preocupara, es así. La hora de finalizar llegó antes de lo previsto, y en ese momento en que piensas retornar a casa solo, te dicen de irte a tomar algo con ellos. Mi cara se iluminó como si hubiera sido enfocado por el mismísimo Dios. Fue la primera vez que tomé este brebaje que tanto gusta por estas tierras llamado Spritz.



El fin de semana acabó mejor de lo que esperaba. Pues conocer la ciudad desde otro punto de vista, con un alegre sol inundando de colores todos los rincones y calles, repleta de gente que realizaba compras, algunas gotas tímidas que hacían presencia en el mercadillo, pero sobre todo con mucha sonrisa en la cara. Un domingo lleno de compras, vueltas a las tiendas y algún que otro chaquetón más en mi poder. Nunca se sabe cuando puede llegar Narnia a Padova, o por lo menos eso es lo que dicen los habitantes de por aquí.

De todas las experiencias se aprende, eso es lo que se dice. ¿Pero alguna vez somos conscientes verdaderamente de lo que significa? Nos hemos parado más de un minuto a darle su lugar a las cosas, a saber ciertamente que es lo que nos importa, que es lo que hemos aprendido en el día, o ver que es lo que nos ha hecho caer. Mi reflexión de la semana es un tanto trágica, aunque como un torrente de agua que se desboca con tanta fuerza después torna a su cauce, trayendo consigo mismo una dulce armonía. Así que ragazzi e ragazze no os preocupéis tanto por lo que va a suceder y disfrutad de todo lo que hagáis, aunque caigáis al suelo, sabed que cuando hagáis análisis de todo esto reportará en vuestra mochila de experiencias un estado de complacencia. 

martes, 27 de septiembre de 2016

TODO EN TIEMPO

Nueva aventurilla en este país. Un vez cruzado el espejo es normal que te sientas fuera de lugar. Pues no todo lo que tu recuerdas de tu lugar está en su sitio. Pero aún así, siempre hay tiempo para ir a Ikea y hacerse con un par de cositas para hacer la casa tuya. Si fuera primo o sobrino de los Acosta granadinos o de la baronesa Thysen (estoy en proceso de ser su nuevo hijo, espero la respuesta), podría comprar los muebles a medida y elegir la casa.

Lo primero que me pasó en este país de locuras donde he entrado, es ver a un conejo. Pero el mío ni iba vestido ni tenía una trompeta. Tenía un fiat pequeño verde y me decía todo el tiempo: ¡Hay mucho tráfico! ¡No sé si llegaremos con el coche a tiempo!, y lo repetía constantemente. Menos mal, que como conejo sabio, me dijo donde podía coger un metro. Para aquellos que no lo sepan, es un gusano electrónico que viaje bajo la tierra. Para aquellos que sean hacendosos como yo, se le llama a esa tira larga que hay de papel en Ikea, y te sirve para hacer cálculos si cabe todos los muebles en el salón.



En fin, después de llegar a la Estación Central de Milano, y perderte como si fuera un laberinto por todos los lugares posibles, inclusive en el baño, estaba andado en mi andén. El diez era el elegido por esta compañía para hacer su viaje hacia Padova. Recordáis estas escenas de las películas donde los amantes se han separado, y se ve a la chica en el tren sentada despidiéndose de su amor que está en la vía, y comienza a andar el tren y el corre por la vía. Bien, si la recordáis, yo era el chico que corría. Pero no en busca de mi amante, sino porque partía mi tren y yo no me podía subir.

Son esos momentos, en los que recuerdas a una niña de los campamentos y su manera de relajarse, si para aquellos que la conozca (así guardo su intimidad, Ei-re-ne, por si le da por leerme)y sus métodos antiquísimos traídos de la China orienta. Esos son los que utilicé, para no sentarme en el suelo y ponerme a llorar. Menos mal, que vivimos en la época de la descomunicación, y que tenía ya número italiano, llamé a la esposa de mi conejo "verde" (por el color de su coche), y me respondió que no me preocupara. Todos perdemos algún tren en la vida.

Menos mal que en la vida encuentras a personas positivas y buenas, todo se solucionó. Pero antes de llegar a esta parte, debo de volver atrás para contar como salí de la estación con los baúles de Harry Potter. Pensé, que no podía haber llevado más cosas encima. Y eso que había dejado una de ellas, en mi segunda casa a la espera de recogerla en las próximas semanas. Y me dio por esperar al sol, casi muero de inanición, y eso que los malos bichos no arden. Y en recuerdo a esa mujer que cayó en el pecado, mi querida Eva, esperaré en el caldero del infierno a que tu abuelita nos baje un poco de agua. Finalmente, llegó el conejo-verde y me llevó de regreso a su casa.

Comenzamos a mirar números y billetes. Ojala hubiera sido con numeritos y de colores reconocibles por la UE, y me hubiera tocado. Porque en este caso, me tocó a mí buscar el más económico, que finalmente era un autobús de tres horas. Si todas las paradas posibles las hizo el señor autobusero. Mi respeto a Antonio, pero a ninguno le enseña a !!!frenar!!!. En fin, este autobús salía por la tarde, así que tenía el tiempo de conejo para comer y recoger al pequeño Carca.

Llegó la hora de comprar y debido a que yo no tengo una cuenta en este país, pues todo es nuevo para mí, me cobraron el peaje por viajar. Es decir, me dijeron que como no son una oficina oficial de este transporte me cobran por ser tan bonico. Mi cara fue totalmente de poker-face. Si, señorita Gaga, cuando quieras me llamas para tu próximo videoclip, porque no tenía desperdicio. Llegué una hora antes de la prevista para subirme en el autobús, y no perderlo nunca más. Cuando ya estaba instalado, escuchaba como en un sueño la voz de un pequeño que lloraba y decía "Zio Jokin" Zio Jokin" Zio Jokin".




En ese momento, es cuando tu corazón de papel, comienza a colorearse de tornasol, bombea y da vida a todo tu sistema orgánico. Se me encogió al verlo llorar, y alzar su mano en mi búsqueda. Que puedo hacer yo, si soy así de ternico, de acariciable como un osito. Finalmente, veo que es Carca que sube al bus en mi búsqueda y darme un beso. Ese sensación de dulzor en tu mejilla que te hace sonrojar, que despierta el feroz dragón durmiente en tu estomago y se convierte en millones de mariposas. Momento en el que piensas como un piccolo bambino, te quiere tanto y solo te ha visto un par de veces.

Con esta sensación, partí a mi nueva aventura por este país de las locurillas. Cuando baje de este ligero transporte, nótese la ironía, me encontré con las que serían mis dos hermanas Pero en todo momento se mostraron simpatiquísimas conmigo y me condujeron a la que sería mi residencia habitual. Aquí habita un pequeño erizo que será mi compañera de viaje, durante el tiempo que esté aquí. En ese momento, es cuando todo lo que habías pensado se cae como un castillo de naipes y te das cuenta de la realidad. Estoy perdido, veramente mi aventura inicia ahora.

No sé si ricitos tenia colchones Pikolin en la casa de los tres osos, o si Blancanieves cuando se tumbo en las pequeñas camas eran cunas. Lo que tengo claro es que mi habitación es un parque de atracciones para ratones, lo digo por lo grande que es. Deshice las maletas, y recuerdos los momentos tan bonicos en los que decías, ostras esto me lo llevo por si acaso, y si hace frio, y si tengo que ir al campo, y si necesito una chaqueta. Malditos momentos donde piensas en todo lo que te hace falta. A alguno de los investigadores no se le ha ocurrido crear una máquina para transportar cosas, y que no sea correos por dios.


Cuando me desperté, de las cosas que empecé a hacer casi tenia vértigo de salir de la cama. Pero de la energía del sol, me levanté y comencé la jornada de estelas de papeles. Montañas que se podían convertir en árboles maravilloso para adornar este mundo loco. Pero en este giro, comencé a conocer a personas maravillosas que me guiarán por el camino correcto en este bosque. El siguiente día ocurrió lo mismo, el camino se ve largo y casi sin fin, pero con la ayuda precisa se llega a donde desees.

Los días siguientes fueron reuniones con diferentes peones de este tablero gigante, donde me decía como debo moverme, cuales son los movimientos exactos y qué debo hacer durante mi estancia en este país de locurillas. Tandem en español, es una de las cosas que debo enseñar, ayuda en la organización de espectáculos, reuniones con los artistas y comisarios, dar información a los jóvenes sobre las posibilidades de realizar su propia aventura y acudir a otro centro de ocio para jóvenes. Estas son las actividades por el momento, algo que me descoloca y gusta a la vez, porque se irán sumando.

sábado, 17 de septiembre de 2016

A TRAVÉS DEL SPECCHIO

Hola hola personajillos y personajillas. 

La verdad es que volver a escribir para soltar todo lo que pasa por mi cabeza se me hace hasta cierto punto rato. Pero sinceramente mirándolo desde mi punto de vista, el pobre, me ahorro una pasta en psicólogos (ya que mi amigo chés Andrés, no desea tratarme). 

Ahora voy a comenzar la historia desde el principio. A la hora de la partida del aeropuerto cargado como la Piquer con miles de maletas, casi tienen que traerme un trailer para llevarlas. Cuando las dejo en el mostrador me dicen que mi vuelo lleva retraso (benditos gabachos que me leen y ellos no tienen la culpa, pero su controladores si). En fin, que me toco hacer hora allí. 

Nada más despegar hacia las alturas, me toca meterme entre dos señora no con mucha cara de hacer amiguis, por lo tanto, me abroché y a imaginar. Volví a la lectura con mi amiga Allende, que se me hizo menos pesada que si llevara las maletas encima. Pero bueno, todo sea por ser un señorito culto y refinado, porque como dice mi padre "el dinero que me gaste en una educación". Cosa que creo que se lo devolveré pronto, jajaja. 

Para aquellos que sufren ataques cardíacos, no era precisamente su vuelo. Pues desde Málaga llevamos unas cuantas turbulencias, que hacia aquello unos sillones del Alhsur más que otra cosa. Pero en fin, menos mal que el personal del aeroplano era bastante simpático y te ayudaba a sobrellevar las dos horitas que uno está allá encerrado. Cuando aterrizó, todo el mundo comenzó a aplaudir (siempre lo hacen y es una de las cosas que nunca entenderé, acaso es un espectáculo y yo no me enteré. Puede ser, soy medio rubio). 



Finalmente, llegó mi salvadora para recogerme al aeropuerto, porque yo pensé quedarme allí a vivir. El peso era excesivo para mis huesos, me cagaba en los santos de la maleta (que por cierto ¿cual será?, Santa Piquer? Santa Formula V y su biquini de piel?), en fin próximamente contaré como podéis hacer una maleta y no morir en el intento. Bueno llegó como rayo de luz, y cuando salí para montarme en el carro o coche, según de donde me leáis, salia por la finestra un personajillo que gritaba a los cuatro vientos ¡Zio Jokin! ¡Zio Jokin! ¡Zio Jokin! ¡Zio Jokin! . Momento, que uno no es de goma, pues me encogió el corazón. 

El viaje hasta la casa de Jul&Sa&Se, fue rápido. A la llegada a su casa, me da por encender el móvil para ponerlo en modo extranjero, sino saben cual es, tenga en cuenta que es el modo soy una compañía de teléfonos y te voy a cobrar hasta el apellido. La sorpresa llegó cuando me dijo mi Alfonso (apple), que no tenia red, vamos servicio. En ese momento, es cuando mis neuronas comienzan a jugar un partido de tenis y dicen de arreglarlo. Como soy medio informático de primera, me dio por restaurar los ajustes, y no es que haya uno, sino 300. Pues yo le dí a todo, y me lo restauró de fábrica. Así que perdí todo lo que tenia, y solo me dejó recuperar cosas desde mayo (a saber la basurilla que tenia yo en mayo, seguro que expuertas). 

Bueno, después de todo ya está funcionando, con Internet. Voy a señor Ikea, para que me surta de sus productos maravillosos, porque otra cosa no, pero ¡Ole que precios!. En fin, que ya tengo móvil, tengo todo lo que me falta, las maletas listas y mucha pero que mucha ilusión por traspasar el cristal que me lleve a otro mundo. 

Algunas de las reflexiones gratuitas y bonitas de la vida es que estoy listo para iniciar una nueva etapa, disfrutadla a tope y sobre todo absorber todo lo bueno que hay preparado. No se si creo en el karma, una fuerza cósmica, las piedras, la magia o en Dios. Pero lo que si tengo seguro es que tengo mucha energía para dar y espero que sea la que me ayude a ver las cosas de este lado del specchio con mucho amor. 

Si queréis saber más, acompañadme en esta nuevas aventuras, que aunque a mi no me haga peli el señor Burton, yo os la narraré con el mismo mimo que el, pero sobre todo con mucha luz y buena vibra. Así que nos vemos la próxima semana. Muack

P.D. Os dejo una de las palabras rarillas de nuestro diccionario, para que empeceis una nueva etapa de léxico conmigo. Señora RAE, va por usted.