Inicia la semana, y a no ser de otra manera la lluvia hacia su presencia en la ciudad gris. La gotas no eran grandes, pero son molestas cuando vas andando por la calle. Así son los días, así es aquí la vida. Para mi son héroes esos jóvenes y no tan jóvenes que van en la bici por la calle y llevan en una mano un paraguas. Yo creo que podría montar un escuadrón con ellos para un circo, pero no estoy seguro.
Después de tanta reunión, salir corriendo para otra ciudad en un cómodo Flixbus, para poder contemplar a un enano que te espera con toda la ilusión del mundo, hace que los días que parecen flojos o tu te sientes desanimado desaparezca. Comienzo el trabajo con la ilusión de un novato, con las palabras justas y nuevas en mi paladar, pero aún así con todo lo que puedo ofrecer.
El agua, limpia y purificadora, que abre los poros de la piel, que te hace llevar a un estado de agitación mental, pero también de absoluto conocimiento. Paramos para hacer una visita donde comí una exquisita lasaña, y después dar un paseo por este lago maravilloso. Donde se funde vida y naturaleza, donde parece pasar el tiempo lento, augurando la tormenta, pero después la calma. Así inicia la semana, con ese presentimiento. Y no me queda otra que sentarme, pensar y después actuar.
El agua, limpia y purificadora, que abre los poros de la piel, que te hace llevar a un estado de agitación mental, pero también de absoluto conocimiento. Paramos para hacer una visita donde comí una exquisita lasaña, y después dar un paseo por este lago maravilloso. Donde se funde vida y naturaleza, donde parece pasar el tiempo lento, augurando la tormenta, pero después la calma. Así inicia la semana, con ese presentimiento. Y no me queda otra que sentarme, pensar y después actuar.
Recibo un par de correos, un mensaje de ha consumido todos sus datos y una canción que no deja de sonar en mi cabeza. Todas estas subliminales señales indicaban que algo estaba por sucedes. Pero en fin, todo tiene su meta, y la cuestión no es cuanto tardamos, sino llegar. Los días pasan como segundos, cuando parece que te acostumbras a un mundo en agitación. El móvil que había traído para utilizarlo aquí decide dar sus últimos timbres para morir en silencio, diciéndome que se despide y que debo buscar un salvavidas.
Llegó el deseado miércoles, donde la música pondría color a la semana. Una vez que realicé mi comida, pensé que era el momento de reventar, pues así me sentía. No podía con mi cuerpo, mi estomago estaba preparando una revolución de orcos tipo el Señor de los Anillos. Hecho que me hizo llegar por primera vez tarde al trabajo. Pero eso si, luego recuperé todo el tiempo perdido y el ánimo. La amabilidad esa noche tenia nombres propios.
Estando en la pequeña plaza, contemplando el juego de luces que habían preparado para el concierto, calló la primera gota. Mis nervio endebles comenzaron a asomar su pequeña cabeza y me hizo decirle a mi compañera que comenzaría a llover en poco. Ante su incredulidad, nos vimos quince minutos después acompañados de unos paraguas recogiendo todo el material que habíamos portado. Las mantas del señor escandinavo IKEA, son más que calentitas para estas noches. Tener una persona que te quiere y te da en los brazos para calentarte, no se puede comprar en este puesto.
Como era obvio, el concierto se canceló, y me tocó cantar bajo la lluvia. Recoger todas las sillas (que no son pocas, unas 90), y esperar un poco para no mojarnos. Aunque esto segundo, casi casi que no fue tan veraz como lo cuento. Creo que si me hubiera metido en una olla gigante, habríamos sacado caldo de Joaquín para tres regimientos de la armada española. Pero, bueno, finalmente con un té caliente todo sale mejor.
El jueves traía la sorpresa del día de compras. Mi miedo a la semana crecía, sobre todo porque todos los días llevaba el portátil en una funda fina, y mi fuero interno que conoce el sabor de mis manos, decía ¡CUIDADO!. Pero ese momento no llegó. Bueno realmente sucedió una vez que había llegado a mi casa, frente a mi cama y mi deseo por dejar todo encima de ella, después de un día largo de trabajo, hizo que mi querido hijo-pc acabara estampado en el suelo. Y con una de sus esquinas metidas para adentro, En ese momento, pensé: ¡BIENVENIDA SEMANA!.
Pensabais que había terminado, pues no. Esa noche esperé a nuestro salvador. Si, esa persona que sin conocerte de nada, te da más de lo que pediste. Tiene nombre propio, pero por deferencia llamémoslo señor D. Mientras hacíamos algunos arreglos de casa, y los que me conocéis sabéis bien de lo que hablo (imaginaros esa escena donde protagonizo a Koldo en le programa), poniendo un porta lámparas. Dos segundos llaman al timbre, entre sorpresa y angustia abrí la puerta, era el señor vecino anciano de abajo. Entre sus balbuceos logré entender que estábamos haciendo mucho ruido, yo con mi cara de qué sucede, le pregunté si era en este preciso momento el ruido, a lo cual me respondió con un si rotundo. Segundo después aparecen en la puerta mi salvador pidiendo disculpas. Pero una vez cerrada la puerta lo manda al carajo (por decirlo de una manera fina). Dato objetivo a sacar de este encuentro: todos tenemos un vecino toca pelotas.
Finalmente llegó el deseado San Viernes, donde tendría mi segunda sesión en español con los habitantes de esta comunidad. Al ver caras nuevas me emocioné más de lo esperado. Cuando decido hacer un juego de presentación bastante sencillo, uno de ellos salta por los aires en plena bresca. Ante mi cara de atónito, mis alumnillos me dijeron que no me preocupara, es así. La hora de finalizar llegó antes de lo previsto, y en ese momento en que piensas retornar a casa solo, te dicen de irte a tomar algo con ellos. Mi cara se iluminó como si hubiera sido enfocado por el mismísimo Dios. Fue la primera vez que tomé este brebaje que tanto gusta por estas tierras llamado Spritz.
El fin de semana acabó mejor de lo que esperaba. Pues conocer la ciudad desde otro punto de vista, con un alegre sol inundando de colores todos los rincones y calles, repleta de gente que realizaba compras, algunas gotas tímidas que hacían presencia en el mercadillo, pero sobre todo con mucha sonrisa en la cara. Un domingo lleno de compras, vueltas a las tiendas y algún que otro chaquetón más en mi poder. Nunca se sabe cuando puede llegar Narnia a Padova, o por lo menos eso es lo que dicen los habitantes de por aquí.
De todas las experiencias se aprende, eso es lo que se dice. ¿Pero alguna vez somos conscientes verdaderamente de lo que significa? Nos hemos parado más de un minuto a darle su lugar a las cosas, a saber ciertamente que es lo que nos importa, que es lo que hemos aprendido en el día, o ver que es lo que nos ha hecho caer. Mi reflexión de la semana es un tanto trágica, aunque como un torrente de agua que se desboca con tanta fuerza después torna a su cauce, trayendo consigo mismo una dulce armonía. Así que ragazzi e ragazze no os preocupéis tanto por lo que va a suceder y disfrutad de todo lo que hagáis, aunque caigáis al suelo, sabed que cuando hagáis análisis de todo esto reportará en vuestra mochila de experiencias un estado de complacencia.
El fin de semana acabó mejor de lo que esperaba. Pues conocer la ciudad desde otro punto de vista, con un alegre sol inundando de colores todos los rincones y calles, repleta de gente que realizaba compras, algunas gotas tímidas que hacían presencia en el mercadillo, pero sobre todo con mucha sonrisa en la cara. Un domingo lleno de compras, vueltas a las tiendas y algún que otro chaquetón más en mi poder. Nunca se sabe cuando puede llegar Narnia a Padova, o por lo menos eso es lo que dicen los habitantes de por aquí.
De todas las experiencias se aprende, eso es lo que se dice. ¿Pero alguna vez somos conscientes verdaderamente de lo que significa? Nos hemos parado más de un minuto a darle su lugar a las cosas, a saber ciertamente que es lo que nos importa, que es lo que hemos aprendido en el día, o ver que es lo que nos ha hecho caer. Mi reflexión de la semana es un tanto trágica, aunque como un torrente de agua que se desboca con tanta fuerza después torna a su cauce, trayendo consigo mismo una dulce armonía. Así que ragazzi e ragazze no os preocupéis tanto por lo que va a suceder y disfrutad de todo lo que hagáis, aunque caigáis al suelo, sabed que cuando hagáis análisis de todo esto reportará en vuestra mochila de experiencias un estado de complacencia.



0 comentarios:
Publicar un comentario