Hace tiempo que no escribo, pero no es porque me haya sucedido algo. Estoy vivo, solamente que sabéis que el color natural de mi pelo me impide hacer más de siete cosas a la vez. Lo que todos conocen como internet, yo lo conozco como el aparatito que me permite conectare con mis amigos, chatear con personas interesantes (digámoslo de manera fina) y sobre todo publicar más de una foto en mis social network.
Todo este tiempo he estado bastante ocupado con las nuevas responsabilidades (que pena que entre estas no estaba mirar por la ventana para tener información gratuita, probar nuevos aparatos electrónicos sin quedarme pegado, no intoxicarme con algún que otro elemento, etc). La principal actividad a la que me he dedicado todo este tiempo es a no perderme por las calles. Aunque si os soy sincero, lo he hecho. Ups, y un par de veces.
Todo esto me llevó, a que necesitara volcar mis pensamientos a un profesional de esos que te escuchan, y no, no hablo de tus amigos/as que te dan consejos sobre si te queda bien la ropa. Oye, por cierto, me acabo de hacer un corte monísimo, y ya os vale decirme que me queda genial porque me he dejado unos 25 euros. Bueno, como decía, todo esto me ha llevado a expresar to´aquel pensamiento o idea que pasa por mi cabeza con mi psiquiatra.
Han pasado ya algunos meses, y mi trabajo se ha intensificado como cuando te piden el dni en la puerta de la discoteca. Levantarme temprano me está pasando factura a mis delicados ojos, y las ojeras que me están saliendo parecen las bocas de un tunel. Pero en definitiva, no me puedo quejar, porque estoy haciendo algo de lo que me gusta, como es enseñar mi tierra. También, ayudo a un chico a salir de tu tránsito hormonal, adiciones a la tablet, si sigo así, esa que llaman Teresa y vive en Caracuta, estoy cerca de obtener la santidad o el don de la paciencia, lo que llegue antes.
Luego trabajo amasando con la personalidad de un barrio que parece sacado del videoclip de la Gozadera, sino están todas las nacionalidades, poco le falta. Pero lo más me gusta es sentir como odian cuando uno habla en castellano, poniendo caras que se parecen más a cuando estás con unos retorcijones de barriga que al placer, pero luego te dicen "Possiamo mettere una canzone", y tu dices con la sonrisa de profident, claro que si. A los segundos comienza a taladrarte la cabeza La bicicleta, Despacito o Súbeme la radio.
Todo eso se une a la realización de unas presentaciones en prezzi o powert point, dependiendo del tiempo, que no tendrían nada que envidiarle nada a la de Madrid2016 o Madrid2020, y su coffe with milk in Plaza Mayor. Siempre digo, que no tengo el saber absoluto, es mi sencilla e humilde opinión, ja!! Como cuando vas al mercadillo y te dicen que es un Lacoste original. Lo que no saben los pobres es que es un pastiche de varias presentaciones. No tengo tiempo de hacerme un selfie, voy a dedicarme a hacer una presentación complicada.
Por eso cuando me preguntan, oye ¿pero tu en Italia estas follando mucho, no?. Y yo, por supuesto que fallo mucho, no doy ni tres con el idioma. Los verbos son mi tortura, sueño con ellos y sobre todo aquellos que lo han vivido, el essere se ha convertido en mi incubo. Me acosa por la esquina, siento su bullying a cada paso, porque aquí auxilia hasta a la anciana. Joer, que difícil es esta lengua. Digo, usarla no, pero eso que llaman hablar.
Los viajes son unos de los placeres, junto al chocolate y al sexo. Bueno, retiro los dos últimos por cuestiones obvias, a ambos parece ser alérgico. Visitar la ciudad eterna, Roma, es una de las experiencias más cercanas al éxtasis, y eso que yo lo llevo incorporado en la sangre, no hace falta que me gaste mucho dinero en comprarlo. La luz, los escenarios, los italianos/as, sus calles, y sobre todo las películas que venían a mi mente cada vez que paseaba, es algo que quedará temporalmente en mis lóbulos (auuuuuuu!!!), creo que se dice así, temporales.
Los viajes son unos de los placeres, junto al chocolate y al sexo. Bueno, retiro los dos últimos por cuestiones obvias, a ambos parece ser alérgico. Visitar la ciudad eterna, Roma, es una de las experiencias más cercanas al éxtasis, y eso que yo lo llevo incorporado en la sangre, no hace falta que me gaste mucho dinero en comprarlo. La luz, los escenarios, los italianos/as, sus calles, y sobre todo las películas que venían a mi mente cada vez que paseaba, es algo que quedará temporalmente en mis lóbulos (auuuuuuu!!!), creo que se dice así, temporales.
Creo que después de escribir todo esto y de ver que tras dos meses, mi psiquiatra no me contesta, pienso ¿se habrá ido de vacaciones la muy p....? Eso de que te diga una señora, "el número que llama no existe", ¿quiere decir algo?. Espero los consejos de la superpop o la bravo, sus consejeras si que son bastantes exhaustivos, y con ellos seguro que no quedo embarazado o por lo menos perperjiclo, parape... basta, no doy para más.
Así que amigos y amigas, no espero respuesta porque ni siquiera yo se a donde estoy enviando este escrito, será al cosmos, al espacio infinito, y si es así, ¿lo lee Dios?. Porque necesito un par de sus favores, please. Besis!!


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